Cual es el trabajo de un abogado de familia…?

Hoy leo un interesante artículo de un compañero abogado de familia. El derecho de familia no tiene como fin unico resolver judicialmente los conflictos familiares, sucesorios o los producidos en el ámbito de la empresa familiar.  Los abogados de familia hemos de  tener en cuenta, además de los aspectos jurídicos y económicos de los conflictos, el vínculo afectivo entre los familiares  involucrados. Es fundamental tener en cuenta el papel que juegan las pasiones en estos conflictos. Cuando un abogado especialista en derecho de familia olvida esto nunca podrá dar una adecuada orientación jurídica y económica para resolverlas. Esta orientación la brindamos no sólo en el momento crítico del problema, cuando los familiares se enfrentan de manera radical e incluso violenta en muchos casos, sino también antes y después de la crisis. En efecto, nuestra tarea es aconsejar y prevenir acudir a juicios, accediendo a litigar solo y exclusivamente en caso de ser necesario.

Para que esto se desarrolle asi es necesario que el abogado de familia tenga una moral intachable por encima de consideraciones económicas o mercantiles. Resumo pues la carta abierta escrita por mi compañero:

“…Como es habitual en mis consultas, anoto los documentos necesarios para la presentación de la demanda en mi cuaderno de anotaciones y solicito que el cliente traiga la documentación. Pero este caso era diferente… Oí pacientemente al cliente sobre los motivos que le llevaron al divorcio, y como en la mayoría de las demandas de ese tipo, era perceptible que la relación de la pareja y el amor aún existía entre las partes.

Se trataba de un momento de conflicto único y aquella decisión, a mi parecer, era precipitada. Pero ¿quien soy yo para interferir en la vida ajena? ¿Quién soy yo para meter la cuchara en la relación de la pareja? ¿Quién soy yo para juzgar la decisión de ambos? ¡Soy el abogado! Y aprendí en la universidad que debo resolver conflictos, orientar a las partes antes de ir por el ámbito jurídico. ¡Así lo hice!

Hice un pequeño cuestionario tras solicitar los documentos y pedí que la mujer respondiera ante sí misma a 4 preguntas. Si tras responder y analizar la situación con calma, lejos de la vorágine de informaciones que le estaban pasando por la cabeza en ese instante, aún así se quisiera divorciar, bastaba que me trajera la documentación y yo pondría fin a esa historia.

Las preguntas eran simples:

¿Qué es lo que usted ha hecho para salvar su matrimonio? La mayoría no hace absolutamente nada… y eso va en desacuerdo con los motivos que le hacen llegar hasta aquí. El divorcio debe ser la última opción, en todos los casos. Piense en los hijos, en la convivencia, en los primeros meses de relación. Si ya han pasado por tantos problemas, ¿por qué se va a dejar abatir por esta situación? (Cada caso es un caso).

¿El divorcio es la mejor opción hoy?Puede incluso serlo. Pero ¿sería la mejor opción de aquí a dos semanas, cuando la cabeza estuviera fría, los problemas se mitiguen y los motivos queden más claros? No haga nada con la cabeza caliente. Decisiones precipitadas destruyen historias.

¿Cuáles son sus mayores influencias hoy? ¿Amigos? ¿Parientes? ¿Amantes? Tomar decisiones influenciados por personas que no participan en su rutina es un error. Si la persona no pretende participar en su vida por el resto de ella, no debe manifestarse sobre ello. Los hijos son una buena influencia en esta cuestión. Escúchelos.

¿Cuántos momentos han superado juntos y cómo se conocieron? Puede ser que incluso nunca hayan pasado por un momento así, pero no cuesta recordar las crisis, peleas, separaciones de la época del noviazgo y el compromiso. Si en esa época ustedes lograron superarlas, ¿por qué no ahora? Se conocieron por algún motivo y tienen la certeza que nada sucede por casualidad.

Terminé preguntando si ella tenía la expectativa de encontrar a alguien que le diera todo lo que el marido no le estaba dando en ese momento. Ella afirmó con la cabeza. Concluí diciendo que, cuando el césped del vecino estuviera más verde, no sería necesario irlo a visitar, probarlo, bastaría con regar el nuestro. En la vida es lo mismo. Antes de cambiar, intenta arreglar.

Finalmente el cliente decidió no divorciarse y darle una oportunidad a su matrimonio….”

Es evidente, que el abogado acaba de perder un cliente pero nuestra especialidad más que ninguna otra exige un alto grado de honestidad.

En los despachos de los abogados de familia el cliente llega desbordado afectivamente, en la mayoría de las ocasiones, para que le resuelvan un problema de familia. Así, desde el comienzo el abogado se encuentra no solo con un problema que ha de encuadrar en el derecho que es en sino que también ha de tener muy en cuenta el problema emocional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *