Reconocer a un hijo extramatrimonial transcurridos los años…

Para nuestro tema de hoy, es imprescindible arrancar con una Sentencia dictada por el del Tribunal Supremo  el 3 de diciembre de 2014 correspondiente al Recurso de casación: Num.: 1946/2013 y cuyo Ponente fué el  Excmo. Sr. D. Eduardo Baena Ruiz

El caso que aborda esta sentencia es el de un padre que, al cabo de los años,  reclama la paternidad de sus dos hijas. El problema jurídico y moral que plantea este caso es el hecho de constar probado que el padre fue completamente consciente de su paternidad desde el nacimiento de sus dos hijas, de las que se desentendió desde un principio, permitiendo además que dichas hijas tuvieran por padre a otra persona.

Quedó probado también que nunca contribuyó con un solo euro a sus alimentos, ni a su educación, ni se preocupó por su salud y formación academia, no las visitó en quince años, ni siquiera las conocía, no las cuidó, ni las protegió, ni les procuró una formación

Según relata la sentencia,  unos días antes de interponer la demanda el padre apareció de forma sorpresiva, inoportuna, extemporánea e intempestivamente reclamando la paternidad e impugnando la paternidad contradictoria en la que había posesión de estado. 

La citada sentencia rechazó fijar como doctrina que prescribiese a los 15 años la acción del progenitor no matrimonial sin posesión de estado, que conoce el nacimiento desde un principio, pero no acciona reclamando su paternidad e impugnando la filiación contradictoria.

Además de sorprendente no podemos olvidar lo terrible  que puede resultar para una persona la violenta y dura intromisión en la vida íntima de estas niñas  el discutir quién es su padre, cuando han vivido durante 15 años sin cuestionarse el tema (en el caso analizado por la sentencia es significativo que fueran las hijas las que se negaran a hacerse las pruebas de paternidad).

El origen del debate se encuentra en que el artículo 133.1 del Código Civil dice así:

“La acción de reclamación de filiación no matrimonial cuando falte la respectiva posesión de estado, corresponde al hijo durante toda su vida”.

Al dar el código acción al hijo de por vida, sin citar al padre parece claro que se excluye la posibilidad de poder reclamar la paternidad por parte del padre que carezca de posesión de estado.

Sin embargo la citada sentencia no sigue este criterio. Tampoco lo hace la evolución jurisprudencial sobre la materia.

La posesión de estado en materia de filiación según la sentencia es la situación que se produce cuando “pese a no contar con una paternidad o maternidad no matrimonial reconocida formalmente, se tiene el concepto público de hijo con respecto al padre o la madre, formado por actos directos de éstos o de su familia, demostrativos de un verdadero reconocimiento voluntario, libre y espontáneo ( SSTS de 10 de marzo y 30 de junio de 1988 )

La jurisprudencia ha ido evolucionando en lo relativo a la reclamación de la paternidad, por el padre, cuando falta posesión de estado.

Es cierto que en un principio se entendió que el articulo 133 del Código Civil al dar acción al hijo para reclamar su filiación, faltando posesión de estado, negaba esta acción al padre. Pronto se descubrió que este artículo  planteaba problemas con el artículo 134 y el artículo 140 que regulan (entre otros la impugnación de la filiación).

Por este motivo a partir de los años 90 el Tribunal Supremo se inclinó mayoritariamente por reconocer la “legitimación” del progenitor, apoyándose en esa antinomia entre el artículo 133.1 y el artículo 134 del Código Civil.

En este sentido destacamos la sentencia de 28/5/97  que acepta la reclamación del progenitor,  pero ” sin generalizaciones que puedan dañar muy seriamente a pacíficas situaciones posesorias constantes surgidas de la generosidad de quienes asumen los deberes inherentes a la paternidad en bien del menor”;

Importante también la sentencia de 1/02/02, que sobre la base de no tener por acreditada la paternidad, añade que, aun permitiéndose la investigación de la paternidad, “no se ha llegado a introducir en nuestro sistema jurídico una investigación indiscriminada que resulte perturbadora en el orden interno familiar y contraria al estado civil y posesión de hecho del mismo”.

El Tribunal constitucional sobre el derecho del padre a reclamar su paternidad establece en sentencia  de 27 de Octubre de 2005 que la privación al progenitor para reclamar la filiación no matrimonial faltando la posesión de estado es incompatible con el mandato de investigación de la paternidad (art 39.2 de la CE) y con el derecho a la tutela judicial efectiva (art 24.1 de la CE).

Resulta curioso que el artículo 132 y 133 aparentemente fijan una desigualdad entre la filiación matrimonial y la no matrimonial, cuando no hay posesión de estado: pues el primero declara imprescriptible la acción de reclamación de la filiación matrimonial si no hay posesión de estado (que además concede al hijo, padre, y madre) mientras que la acción de reclamación de la filiación no matrimonial, si no hay posesión de estado sólo atribuye la acción al hijo y de por vida (no es lo mismo imprescriptible que de por vida, pues en el primer caso es una acción que se transmite a los herederos y en el segundo caso no -de hecho también el Código Civil contempla esta posibilidad).

Los efectos de la filiación, por lo tanto, son idénticos sea o no matrimonial, pero su determinación no puede ser igual, pues la certeza de la filiación es obviamente superior en caso de existir matrimonio que de no existir.

Importante un párrafo de la sentencia que dice que  “aunque no pueda hablarse de la existencia de un derecho de los progenitores sobre los hijos como correlato de la existencia de los deberes que les impone el art. 39.3 CE, sin embargo, la investigación de la paternidad no puede quedar reducida a un derecho del hijo, con exclusión de toda iniciativa por parte de los progenitores, pues también a éstos alcanza un interés en el conocimiento de la verdad biológica”.

La sentencia del Tribunal Supremo de 3 de Diciembre de 2014 advierte que a la hora de posibilitar la investigación de la paternidad el Código Civil sigue dos criterios encontrados:

  1. “De una parte, el de hacer posible el descubrimiento de la verdad biológica para que siempre pueda hacerse efectivo el deber de los padres de prestar asistencia de todo orden a sus hijos”.
  2. “Por otro lado, se ha procurado impedir que a voluntad de cualquier interesado puedan llevarse sin límites a los tribunales cuestiones que tan íntimamente afectan a la persona”

“…De esta forma, el Código Civil establece una amplia legitimación (“cualquier persona con interés legítimo”) para reclamar la filiación manifestada por una constante posesión de estado (art 131), esto es, cuando exista una situación en la que, pese a no contar con una paternidad o maternidad no matrimonial reconocida formalmente, se tiene el concepto público de hijo con respecto al padre o la madre, formado por actos directos de éstos o de su familia, demostrativos de un verdadero reconocimiento voluntario, libre y espontáneo”

“…En cambio, cuando falta el presupuesto de la posesión de estado, el art. 133 CC sólo otorga la legitimación al hijo durante toda su vida y, bajo determinadas condiciones, también a sus herederos, mas no -en la literalidad del precepto- al progenitor. Se ha primado así el interés del hijo”.

“… Así pues, resulta claro que, en la ponderación de los intereses en presencia, el legislador ha optado por otorgar prevalencia al del hijo, teniendo especialmente en cuenta el valor constitucional relevante de la protección integral de los hijos (artículo 39.2 CE ), sin perder de vista, al mismo tiempo, la seguridad jurídica (artículo 9.3 CE) en el estado civil de las personas”.

Ahora bien, en el caso que ha dado origen a la presente cuestión, el legislador ha ignorado por completo el eventual interés del progenitor en la declaración de la paternidad no matrimonial. En efecto, la opción del legislador cercena de raíz al progenitor no matrimonial la posibilidad de acceder a la jurisdicción cuando falte la posesión de estado, impidiéndole así instar la investigación de la paternidad, sin que la eliminación del derecho a la tutela judicial efectiva, guarde la necesaria proporcionalidad con la finalidad perseguida de proteger el interés del hijo y de salvaguardar la seguridad jurídica en el estado civil de las personas.

A la vista de la prolija argumentación considera en base al artículo 133.1 que es imprescriptible la acción de reclamación de la filiación tanto para el padre como para el hijo si falta la posesión de estado

Los hijos alegaban que, la acción promovida por su padre supondría un flagrante abuso del derecho y un ejercicio antisocial del mismo por un ejercicio extemporáneo e intempestivo que no puede ser tutelado por los Tribunales de Justicia en ningún caso, pues colisiona gravemente con su derecho e interés de preservar su propia identidad,  los vínculos familiares, afectivos y sociales así como la estabilidad de su estado civil, y su propia intimidad personal y familiar, que ya cuentan con su apellido, y en definitiva, de la seguridad jurídica en el marco de las relaciones de parentesco y familiares, lo que supone un grave atentado a la posesión de estado familiar.

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