La responsabilidad de los padres por hechos de sus hijos.

Dice el artículo 1.903, párrafo 2.º del Código Civil que “ Los padres son responsables de los daños causados por los hijos que se encuentren bajo su guarda……La responsabilidad de la que trata este artículo cesará cuando las personas en él mencionadas prueben que emplearon toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir el daño”.

No obstante lo anterior, hay que decir que hasta los 14 años, las actuaciones de los menores solamente tendrán una consecuencia civil (salvo que se cometan hechos delictivos de cierta envergadura), pero a partir de los 14 años , y hasta los 18, las actuaciones delictivas de los menores estarán sujetas además, a la LO 5/2000, de 12 de enero, reguladora de la Responsabilidad Penal de los Menores.

Sucede a menudo que cuando el hijo causa un daño está bajo la custodia de uno solo de los progenitores ya que sus padres se encuentran separados. En estos casos  como el Código Civil habla de “guarda”, está claro que el responsable civil será el progenitor que tenga la custodia legal del menor en el momento en el que se cometa el hecho generador de la responsabilidad, y será a este progenitor  al que le corresponda acreditar que actuó con toda la diligencia posible.

Si el menor estuviese con el progenitor no custodio, será este quien deba responder por los daños causados por el hijo de ambos.

Bien, pero esta es la teoría. Ahora me gustaría hablaros de lo que opinan nuestros jueces sobre el tema.

Hay que decir que en materia de responsabilidad de los padres por los daños causados por hijos menores de edad, aunque este artículo 1903 del Código Civil este pensando en una responsabilidad por culpa presunta (culpa in vigilando, por el control o supervisión de la conducta de sus hijos), lo cierto es que el Tribunal Supremo ha objetivado esta responsabilidad y entiende que, cuando los hijos causan un
daño y se dan las circunstancias de imputación objetiva y subjetiva en el hijo, los padres son responsables, con independencia de que hayan vulnerado o no un deber de controlar o vigilar a sus hijos.
El Tribunal Supremo prácticamente nunca admite la prueba liberatoria del artículo  1903, es decir, la alegación de que había hecho todo lo que un buen padre de familia tendría que hacer para evitar que sus hijos causaran daños.

Traemos aquí algunas sentencias que así lo avalan:
STS 1ª, 22.9.1992: Un menor, conduciendo el coche de sus padres, choca con un árbol que cae encima del coche produciendo la muerte de su novia, que lo acompañaba. Los padres pueden acreditar que le tenían taxativamente prohibido
coger el coche y que tenían las llaves del mismo escondidas. El TS entendió que los padres eran responsables, pues debían haber escondido mejor las llaves, haber sido más diligentes, dado que el menor las encontró.
STS, 1ª, 12.5.1999: Un niño daña el ojo de otro niño con una escopeta de aire comprimido; tiene prohibido comprarla y utilizarla, pero lo hace a escondidas y causa un daño. Los padres acreditan que se lo tenían prohibido, pero el TS
entiende que son responsables.
STS, 1ª, 8.3.2002: Patricia, de 16 años, perdió la visión total del ojo derecho al sufrir un balonazo en la cara, lanzado por Mariano, de 17 años. El TS considera que no es necesario acudir a criterios de responsabilidad por riesgo para fundamentar la responsabilidad del menor. Basta analizar la imputación subjetiva del daño: la edad (17 años) y los factores psicológicos del menor indican que podía haber previsto que jugando con un balón de cuero ligeramente deshinchado en un lugar inidóneo se podían causar daños a terceros ajenos al juego. La responsabilidad de los padres se fundamenta en la presunción de culpa del 1903 CC.
STS, 1ª, 21.10.2002: Menor de 3 años sufre lesiones al caérsele encima una máquina expendedora de golosinas del quiosco de su padre cuando se colgó del tirador. El TS considera que la causa del accidente no fueron las deficiencias de la máquina ni de su instalación, sino que se debió exclusivamente a que el padre del menor incumplió su obligación de vigilar a su hijo y de controlar que los usuarios de la máquina realizaran un uso correcto de la misma.
STS, 1ª, 2.12.2002: Menor de 15 años es golpeado por una locomotora de un tren durante su tránsito por un paso a nivel sin barreras. El TS dice que es un caso de culpa exclusiva de la víctima y de las personas a quienes correspondía su vigilancia.

Entre los pocos casos en los que el Tribunal Supremo ha admitido la falta de responsabilidad de los padres, destacamos los siguientes:
SAP Barcelona, 11.11.2003: Un menor de 7 años, en el transcurso del juego, derribó a otro menor, que al
golpearse la cara sufrió la pérdida o fractura de tres piezas dentales. El TS establece la distinción entre activad inocua y peligrosa, pues en el primer caso la exigencia de vigilancia y control es menor y el deber de cuidado es más relajado, pues la previsibilidad de un daño es escasa. Por otro lado, no es lo mismo una acción rápida e inopinada que coge por sorpresa a todos, impidiendo cualquier reacción anticipativa, que otra que por diversas circunstancias de tiempo o de actitud se va fraguando. La presente reclamación es calificada por el Tribunal Supremo cómo relativa e inocua, sin que pueda exigírsele al padre una actitud distinta de la que tuvo, ni pueda achacársele la omisión de ningún tipo de diligencia y sin que concurra, por tanto, ninguna causa de imputación a título de culpa de la que pudiera seguirse responsabilidad.
STS, 1ª, 26.3.2004: Fallecimiento de un menor de 8 años que, tras entrar en las instalaciones de RENFE y subirse
a una grúa, se electrocutó. El TS declara la responsabilidad de la madre, que desatendió a su hijo desde la hora de la comida hasta las 20.00 h. Sin embargo, considera que no existe concurrencia causal del menor, ya que “tal conducta es natural y correcta en un niño de corta edad, que juega con lo que encuentra, se sube a lo que ve y obedece a su corto raciocinio” .
Por tanto, establece que los condenados fueron responsables del accidente en un 90%, debido a que el recinto no se encontraba cerrado y cualquier persona podía acceder al mismo.
STS, 1ª, 27.1.2006: Fallecimiento del pasajero de un autobús como consecuencia del impacto de una piedra
lanzada por un menor de 10 años de edad en un paso elevador. “Autopistas del Atlántico, Concesionaria Española, S.A.”contribuyó con su actuación negligente en la producción del daño, al no haber fijado en el puente las medidas que hubieran podido paliar y dificultar el riesgo creado. La conducta de los menores no interrumpe el nexo causal, pues no es dolosa dada la falta de discernimiento para apreciar la gravedad y las consecuencias de sus actos.
STS, 1ª, 8.3.2006: Lesiones y secuelas derivadas del derrame sobre un menor, accidentalmente, de salfumán
que se había utilizado con anterioridad para hacer explotar una botella de coca-cola. Responsabilidad de los padres por haber transgredido su deber de vigilancia sobre los hijos. Imposibilidad de responsabilizar a los vendedores, pues se limitaron a proporcionar un producto de libre venta.
STS, 1ª, 26.1.2007: Muerte de un niño al caerle encima una escultura expuesta en un museo. No se aprecia concurrencia de culpas, ni del menor de 5 años, ni tampoco de los padres, que no lo tuvieron cogido de la mano en todo
momento. La conducta del menor no es antecedente necesario del resultado dañoso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *