Mediación Familiar

 

La mediación familiar responde a una necesidad de resolver los conflictos

 


Son frecuentes, aún, batallas judiciales en cuyo epicentro se encuentra un divorcio. De estos conflictos emergen duros enfrentamientos y disputas que afectan no solo a la vida de las personas que forman ese matrimonio sino a toda la estructura patrimonial y de relaciones familiares que cada matrimonio trae consigo.

Desde Maldonado &Abogados insistimos en la necesidad de dar a conocer a todos nuestros clientes las distintas alternativas que tienen antes de acudir a la vía  judicial y las ventajas que el uso de estas alternativas proporcionan.

Todos somos conscientes de lo costoso que es afrontar cualquier asunto por la vía judicial, pero no olvidemos que en este nuevo contexto de crisis económica aún lo será mas. Ante esta nueva realidad socio-económica que se nos presenta, la mediación, indiscutiblemente se erige como un método alternativo para la resolver los conflictos, cuyas notas mas destacables son que son sistemas mucho más rápidos y  más económicos que la vía judicial, dando como resultado más inmediato la disminución considerable del estrés, ayudándole a usted y a su cónyuge a comunicarse entre sí y, todo ello, en un entorno de absoluta privacidad (en marcado contraste con los procedimientos judiciales).

Los sistemas alternativos de resolución de conflictos en el ámbito privado como la negociación, el arbitraje, mediación y conciliación tienen hoy en día mucho mayor recorrido y la tendencia del mercado es, precisamente, la búsqueda de estos mecanismos como fórmulas que reemplacen a los procedimientos ante los tribunales tradicionales. Encuadrados dentro de lo que se ha venido a denominar MARC (Medios Alternativos de Resolución de Conflictos) o RAC (Resolución Alternativa de Conflictos: ADR por sus siglas en inglés), el arbitraje y la mediación permiten una mayor rapidez a la hora de resolver disputas. Este aspecto es clave porque existe un clamor de la sociedad civil por la falta de respuesta, en un tiempo mínimamente aceptable, de la justicia.

Sin embargo, desde Maldonado&Abogados somos conocedores de que estos procedimientos están todavía infrautilizados por los despachos de abogados y ello se debe a que el uso de estos métodos de resolución de conflictos requiere, sobre todo, tener una actitud proclive al cambio y en este punto muchos profesionales legales no se sienten cómodos. Por ello, lideramos ese cambio hacia otras fórmulas menos costosas, más flexibles y rápidas de resolución de controversias, en beneficio de sus clientes.

La aplicación de los ODR (Online Resolution Dispute), que ya está funcionando en países como Canadá o de la mediación electrónica como subsistema englobado en la anterior. Son producto de la unión de este tipo de prácticas alternativas con las nuevas tecnologías en el mundo jurídico, consecuencia de una realidad cambiante e inmersa desde hace tiempo en la transformación digital.


Mediación

 

Si usted y su cónyuge acuerdan mediar, ambos se reunirán con una mediadora o mediador especialista que lo ayudará a resolver sus diferencias y llegar a un acuerdo. La mediación se puede usar para ayudarle a llegar a un acuerdo sobre cómo se deben dividir los activos, para lograr acuerdos respecto a sus hijos en la separación, o cualquier otra cosa que desee discutir.

Nuestros mediadores están capacitados para ayudarle a resolver todos los problemas que puedan enfrentar las parejas en una separación o conflicto.a


Ley colaborativa

 

Otra alternativa al proceso judicial es el derecho colaborativo. Desde Maldonado &Abogados hace años que hicimos una apuesta total por el Derecho Colaborativo, que no se plantea como una forma más de resolución de conflictos sino como una forma diferente de enfocar la prevención o resolución del conflicto, rompiendo los paradigmas clásicos del Derecho, más acorde a las nuevas realidades y a las necesidades que presenta hoy la sociedad

En todo proceso colaborativo es necesario al menos, la intervención de un/a abogado/a por cada parte, quienes, junto a otros expertos/as neutrales, caso de que así fuera necesario (psicólogos/as, fiscalista, experto/a en comunicación,  mediador/a,…), trabajarán en equipo, con el objetivo de conseguir el mejor acuerdo o solución para las partes, negociando sobre los intereses y no posiciones de éstas, sometiéndose a cinco principios fundamentales: buena fe, transparencia, confidencialidad, trabajo en equipo de todos los profesionales que intervienen en el proceso junto a las partes y la renuncia a los tribunales de los profesionales colaborativos intervinientes.

Si usted y su cónyuge deciden usar este proceso, cada uno tiene que ir acompañado de un abogado Colaborativo que le acompañará y asesorará en todo momento. Al reunirse de esta manera, negociar un acuerdo es un proceso abierto y transparente que puede progresar al ritmo que le convenga.

 

Arbitraje

 

Si decide ir al arbitraje, sepa que es un método de resolución de disputas alternativo a la propia Administración de Justicia. Se caracteriza por ser un procedimiento privado e informal, por el que las partes acuerdan someter determinada disputa a una o varias personas imparciales (árbitros) a las que autorizan para que resuelvan la controversia mediante una decisión definitiva y obligatoria para las partes.

Cuando una disputa se somete a arbitraje, se excluye el recurso a la Administración de Justicia en relación con esa disputa. Por eso, es imprescindible el consentimiento de ambas partes. Una vez que las partes han pactado el sometimiento a arbitraje, cada parte está vinculada por dicho pacto.

A arbitraje se puede someter tanto una disputa ya existente entre las partes como una eventual disputa futura (por ejemplo, cuando en un contrato las partes pactan someter a arbitraje cualquier disputa que surja en el futuro en relación con el mismo).

La decisión de los árbitros se denomina laudo, tiene el mismo valor de cosa juzgada que una sentencia, y también se puede ejecutar forzosamente. Una de las características más relevantes del laudo es que no se puede recurrir como se recurre una sentencia, no existe una “segunda instancia arbitral”. Frente el laudo solo cabe interponer ante los tribunales ordinarios una demanda de anulación, que sólo puede basarse en motivos formales y tasados (por ejemplo, que los árbitros hayan decidido sobre cuestiones que las partes no sometieron a su conocimiento), y que, en general, no permite una revisión de fondo de la decisión adoptada por los árbitros.

Todo ello lleva a que el arbitraje suela ser una vía más rápida de resolución definitiva de la controversia, sobre todo teniendo en cuenta la lentitud habitual de la Administración de Justicia.

Las partes podrán acordar el sometimiento a arbitraje sin más (arbitraje ad hoc), o acordar el sometimiento a arbitraje según las reglas de procedimiento de una “corte” o institución arbitral concreta, que se encarga de “administrar” el procedimiento arbitral, cuidando de que el arbitraje se ponga en marcha, se conduzca de manera conforme a sus reglas de procedimiento, y sea decidido por los árbitros nombrados. Las cortes o instituciones arbitrales no se encargan de decidir las disputas, que es la función que incumbe a los árbitros, sino que sólo administran el procedimiento arbitral, en el sentido referido.