Mamá no quiero estar con papá!!

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Cerca de 35% de las separaciones y divorcios se producen en circunstancias traumáticas. Cuando hay niños de por medio es frecuente que sean utilizados por los cónyuges como arma arrojadiza. Psiquiatras y psicólogos adscritos a este despacho diagnostican el trastorno infantil directamente relacionado con las separaciones conflictivas: el síndrome de la alienación parental (SAP), que se produce cuando uno de los progenitores desprestigia sistemáticamente al otro ante los hijos. Algunos jueces ya examinan la presencia de este síndrome en los menores llegando a quitar,  en casos extremos, a un progenitor la custodia de su hijo.

Son  muchos los casos que tenemos en los que los hijos no quieren ver al padre o estar con la madre tras un divorcio o separación conflictivos. Sin saber la razón, muchos padres y madres ven cómo el fuerte vínculo que les unía a sus hijos va desapareciendo hasta llegar, en los casos más graves, a la ruptura total.

¿Que motivos puede tener un padre o madre para iniciar una campaña sistemática para desprestigiar al otro ante el hijo común ?

Los motivos pueden ser múltiples: la lucha por la custodia tras la separación, el reparto de bienes, el ánimo de venganza por una separación no deseada, una nueva relación de pareja, el nacimiento de un nuevo hijo…etc

Los jueces y psicólogos de los juzgados también están empezando a valorar la posible manipulación de los niños tras una separación. Sentencias como la dictada por la Audiencia de Zaragoza, en la que se quitó a una madre la custodia de su hija  por presentar «un trastorno de personalidad que le llevaba a manipular a su hija para que sintiera rechazo hacia la figura del padre, provocando con ello serias situaciones de estrés en la menor”, son cada vez mas frecuentes.

En algunos casos los menores tienen razones de peso para no querer relacionarse con su madre o padre, como es la existencia de malos tratos o abusos. Por ello, los psicólogos insisten en la necesidad de descartar la existencia de motivos reales por los que un hijo rechaza a uno de sus progenitores, antes de diagnosticar este síndrome. Si el niño es incapaz de dar razones o éstas son absurdas, es muy probable que haya alienación parental. Estos niños no pueden justificar por qué odian a su madre o padre. Insistimos tanto abogados como psicólogos que hay que ser muy prudentes y cuidadosos en este tema. Casos como el de un niño que decía que no quería relacionarse con su padre porque le daba de comer cosas que no le gustaban son muy habituales y por tanto imprescindible ahondar en las relaciones entre ambos antes de tomar cualquier medida.

Síndrome de la alienación parental (SAP)

Hay otros tres criterios importantes para detectar el síndrome, según los psicólogos del despacho  L&M

El primero es que, generalmente, son niños que utilizan palabras y expresiones impropias de su edad y que no han podido elaborar ellos solos. No es la primera vez que tenemos en nuestro departamento de Mediación Familiar a un niño de siete años que nos dice textualmente, que su padre «lo maltrata psicológicamente de forma sistemática», o que su padre «invade su intimidad».

El segundo indicador es que estos menores suelen asegurar que recuerdan situaciones que no han presenciado o que pasaron cuando eran muy pequeños. Aquí es muy frecuente escuchar relatos de niños/niñas de 9 años años reprochar a su padre o a su madre que  «nunca, ni cuando nació», se ha preocupado de el/ella ni la ha cuidado”…

El tercer indicador es que el odio se extiende al entorno del padre o madre rechazado. Cuando hay razones reales para no querer ver a un progenitor, el menor normalmente quiere seguir relacionándose con el resto de la familia. En los casos de alienación parental, sin embargo, los niños rechazan a todo aquel que tenga algo que ver con el padre o madre odiado: dejando por tanto  de ver a los abuelos, tíos y primos.

Es cierto que son muchos los padres y madres rechazados que se quejan de la poca formación y sensibilidad de muchos jueces y psicólogos de los juzgados que no son conscientes de que este síndrome existe, y supone un maltrato brutal hacia el niño, con gravísimas consecuencias para el desarrollo de su personalidad.

Es cierto que la solución al problema depende de la fase que haya alcanzado el síndrome. Si el proceso está comenzando, desde L&M recomendamos  la mediación o la terapia familiar que en estos casos está dando unos resultados magníficos

Sin embargo, en las fases más severas del trastorno, son muchos los psicólogos que apuntan a que lo único que funciona es cambiar la custodia, impidiendo temporalmente el contacto entre el niño y el manipulador y obligar a éste a acudir a terapia.

Desde aquí, recomendamos la mediación Familiar en estos casos por los excelentes resultados que nos está proporcionando.

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