Los Tribunales prohíben la publicación de contenido de los hijos a las influecers

Existe gran preocupación sobre el uso que hacen de su propia imagen los niños y adolescentes en las redes sociales. Tanto es así, que esa cuestión ha sido materia de muchos estudios y campañas educativas. Sin embargo, poco se habla de los padres y madres que retransmiten casi en directo la vida de sus hijos y que parecen guiados por aquel viejo eslogan de la CNN: “está pasando, lo estás viendo”.

Las redes sociales nos ofrecen una plataforma donde recoger y compartir los momentos más importantes de nuestra vida. El problema viene cuando no sabemos exactamente con quién lo estamos haciendo. Especialmente, si lo que publicamos son imágenes de menores que no han podido aún elegir qué quieren mostrar de ellos. Por ello, iniciativas como #porunusolovedelatecnologia de Orange, tienen como objetivo concienciar a los adultos sobre el uso responsable de las fotografías e Internet.

En la actualidad, ya existen pronunciamientos judiciales que prohíben la difusión comercial de imágenes de menores, con el objetivo de proteger su honor e intimidad en las redes sociales.

El Tribunal de Distrito de La Haya ordenó a finales del pasado año la retirada de contenidos en redes sociales de los hijos de una influencer prohibiendo publicaciones futuras y condenando a la mujer al pago de una multa, después de que su pareja, padre de los menores de 2 y 4 años, interpusiera una demanda para evitar posibles perjuicios de los niños. Este requerimiento llegó tras el divorcio de la pareja.

En mayo de 2018, la Audiencia Provincial de Barcelona se pronunció sobre un caso similar. El fallo apuntaba que la publicación en una red social de una fotografía de un hijo menor siempre requerirá del consentimiento de ambos progenitores. Siguiendo la citada sentencia, cuando los menores no tienen madurez suficiente, si existe desacuerdo en los progenitores, deberá acudirse a la vía judicial, resolviendo finalmente el juez.

Guía para padres

Para ayudar a los progenitores en esta labor, Instagram tiene publicado en su Instagram Help Center una «Guía para padres» con la colaboración de entidades de protección de la infancia como Connectsafely y Protegeles

En este sentido, es importante tener presente que el consentimiento de ambos padres no sería preciso en aquellos casos en que se realice una publicación de la fotografía conforme al uso social, como por ejemplo poner una fotografía de perfil de WhatsApp. Sin embargo, diferente es el caso de las instamamis ya que esto genera mayores problemas.

Es habitual ver en Instagram a menores mostrando juguetes o cualquier otro producto suceptible de consumo. Lo mismo ocurre con otras personalidades de la vida social a la hora de mostrar escenas cotidianas con sus pequeños. La ropa, accesorios o juguetes que aparecen en esas imágenes son productos de consumo fácilmente identificables.

Si estas madres o padreso Instagramers están haciendo negocio a través de estas publicaciones de imágenes de sus hijos, es la Ley Orgánica de Protección del Menor la que vela por el honor, intimidad y la propia imagen de los menores, reforzada por la Ley de Protección Civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen de 1982, que establece que el representante legal deberá informar al Ministerio Fiscal de su consentimiento para publicar imágenes del menor.

El consentimiento de ambos progenitores

En este sentido, las redes sociales se consideran medios de comunicación. Lo esencial para publicar fotos de menores en redes sociales privadas es contar con el consentimiento de ambos progenitores y si uno no lo da o lo retira con el tiempo, será necesario acudir a la vía judicial. En caso de que ambos progenitores, de mutuo acuerdo, dispongan de cuentas en redes sociales para subir de manera constante e indiscriminada imágenes de sus hijos, deberán comunicarlo al Ministerio Público, quien valorando el superior interés, podrá oponerse a tales publicaciones resolviendo finalmente el juez.

Vídeos o imágenes que atenten contra los derechos de los menores

La Fiscalía, durante la minoría de edad y en el momento en que un vídeo o imagen atente contra los derechos de los menores, deberá intervenir para retirar la cuenta o para realizar las acciones por la vía civil, solicitando la indemnización a los padres en beneficio de los menores afectados. Igualmente, tiene legitimación conforme al artículo 201.1 del Código Penal para interponer denuncia si los hechos fuesen constitutivos de un delito contra la intimidad. Sin embargo, la mayoría de edad de los pequeños influencers puede acarrear novedades legales. Haciendo un paralelismo con los talentos más pequeños del mundo del espectáculo, no sería de extrañar que existieran futuras demandas una vez llegada la edad adulta. Puede ocurrir que los jóvenes influencers ya no estén dispuestos ni a probar juguetes ni a que sus padres difundan sus imágenes en fiestas privadas, almuerzos o momentos de baño.

Derecho al olvido y Responsabilidad Civil

Podemos reclamar la responsabilidad civil por las imágenes que hayan generado algún tipo de daño. Pero este no sería el único mecanismo ni el más eficiente. Quizás tengamos casos en los que sea necesario recurrir al derecho al olvido en servicios de redes sociales y equivalentes, que está recogido en el artículo 94.3 de la Ley Orgánica de Protección de Datos y por el que el afectado puede solicitar que los datos que hubiesen sido facilitados al servicio por terceros, durante su minoría de edad sean suprimidos sin dilación alguna por su simple solicitud sin necesidad de tener que justificar nada adicional.

El menor puede demandar a sus padres llegada la mayoría de edad, solicitando una indemnización por daños morales y que se retiren las imágenes tanto en redes sociales públicas como privadas. La difusión de esas imágenes será clave para fijar la responsabilidad civil. La denuncia sería por la comisión de un delito contra la intimidad, en concreto el previsto en el artículo 197.7 del Código Penal.

Actitud preventiva

Antes de que se produzcan situaciones límites y dolorosas para ambas partes los progenitores han de entrenarse en una educación digital que asegure la protección de sus hijos por un mal uso de las redes sociales.

Los cursos e iniciativas para educar a los usuarios desde la Administración de Justicia y por entidades privadas dando las claves del buen uso en redes sociales es una estupenda alternativa a la hora de facilitar que los progenitores puedan entender cómo sus hijos comprenden y usan estas redes sociales para evitar situaciones similares al ciberacoso.

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