¿Es válido un convenio regulador firmado de mutuo acuerdo si la otra parte no se ratifica ante el juez?

Convenio regulador firmado y no ratificado judicialmente

El convenio regulador es el documento que recoge las distintas medidas que van a regir una separación o divorcio. Sucede, a menudo, que los cónyuges tras producirse la ruptura elaboran un primer convenio regulador con las medidas que consideran idóneas y lo firman. Sin embargo, con el transcurso del tiempo este convenio regulador nunca se llega a presentar en el Juzgado y por lo tanto no se ratifica judicialmente.

¿Tiene validez un convenio regulador firmado por por cónyuges y no ratificado judicialmente?

Y es que ante esta circunstancia, muchos se preguntan si tiene validez la firma de un convenio regulador que finalmente no es ratificado judicialmente porque ni siquiera se llega a presentar en el Juzgado

El procedimiento de divorcio o separación de mutuo acuerdo.

Cuando un matrimonio o una pareja con hijos ponen fin a su relación, pueden optar por seguir un procedimiento de divorcio, separación o fijación de medidas paternofiliales contencioso o de mutuo acuerdo. En esencia, la clave está en poder ponerse o no de acuerdo con las medidas a adoptar y recogerlas en un documento. Por desgracia a veces las posiciones estén tan alejadas, que tienen que acudir a un Juez para que resuelva el conflicto y determine qué va a ocurrir con los hijos, la custodia, la pensión de alimentos, si se van a liquidar los bienes o si se va a establecerse alguna pensión compensatoria.

Sin embargo, ocurre, que cada vez más, las parejas o cónyuges optan por alcanzar un acuerdo y seguir un procedimiento de mutuo acuerdo ante el Juzgado que corresponda. En este caso tendrán que plasmar en un documento todas esas medidas que van a regir entre ellos. Lo firmarán y presentarán ante el Juzgado una demanda en la que solicitarán que se declare la separación o el divorcio. Esta demanda ha de ir acompañada de ese documento: el convenio regulador.

Una vez presentada la demanda en el Juzgado, se citará a los cónyuges para que acudan y ratifiquen ese acuerdo, es decir, vuelvan a decir, esta vez en presencia judicial, que están conformes con los términos que acordaron y que las medidas que se recogen en ese convenio regulador son las que quieren que se aprueben.

Tras esto, el Juez revisa el convenio y, si ni él ni el Fiscal entienden que haya alguna medida que afecte o perjudique a los hijos menores, dictará una sentencia por la que declarará el divorcio o separación y aprobará el convenio regulador presentado.

Cuando no se ratifica el convenio regulador.

Como acabamos de exponer, ese convenio regulador primero debe firmarse por los cónyuges y, posteriormente, éstos tienen que ratificarlo en el Juzgado. Pero ¿qué ocurre si se firma el convenio regulador pero no se ratifica en el juzgado? O, ¿qué ocurre si ni siquiera se presenta ante el Juzgado?

Esta situación no es nada extraña y existen bastantes sentencias al respecto como la dictada por el Tribunal Supremo en noviembre de 2018 en la que se da respuesta a este problema.

La Sentencia del Tribunal Supremo núm. 615/2018 de7 de noviembre

El caso enjuiciado

El caso que enjuicia esta sentencia es el de un matrimonio que tienen un hijo, pero que ya es mayor de edad, y firman un convenio en el que establecen distintas medidas. Determinan quién va a ser el que se quede en el uso de la vivienda, la pensión de alimentos que se abonará para el hijo común, el pago de los gastos extraordinarios, una pensión compensatoria, cómo van a hacer frente al pago de distintos préstamos, etc. Un convenio regulador en el que, en definitiva, se recogen todas las medidas que iban a regir en ese divorcio.

Tras la firma del convenio regulador, lo presentan en el juzgado junto a la demanda de divorcio, pero, finalmente, el marido no lo ratifica ante el Juez y ese procedimiento de mutuo acuerdo se archiva, no se dicta sentencia y, evidentemente, no se aprueba ningún convenio.

Sin embargo, pese a esto, como ha fracasado la vía amistosa, la esposa presenta una demanda de divorcio, pero solicita que se establezcan, precisamente, las mismas medidas que estaban en el convenio regulador. Esta solicitud la realiza porque entiende que ese convenio regulador firmado, aunque no se haya ratificado, es válido y, además, al no existir hijos menores de edad, las medidas que se recogían no son cuestiones que tengan que ser controladas y supervisadas por el fiscal y por el propio juez.

De otro lado, el marido no está conforme con la demanda de la esposa y se opone, pidiendo que se establezcan otras medidas distintas.

En la sentencia dictada por el Juzgado en primera instancia se le da plena validez al convenio regulador que se firmó. En segunda instancia, la sentencia de la Audiencia Provincial, sin embargo, lo califica como un simple elemento de negociación, porque no se ha llegado a aprobar por el Juzgado y resuelve el asunto como si no existiese ese convenio regulador.

El convenio regulador firmado y no ratificado es un contrato de derecho de familia

Llegado el asunto al Tribunal Supremo, éste resuelve que ese convenio regulador firmado es un verdadero contrato de derecho de familia, un contrato que, cuando se aprueba judicialmente, pasa a formar parte de la sentencia, pero que el hecho de que no se llegue a aprobar no significa que no sea eficaz, porque sigue siendo un contrato, un negocio jurídico válido.

La validez de la firma del convenio regulador.

De esta forma, al entender que es válido, y dado que, precisamente en ese convenio no se establecen cuestiones que afecten a hijos menores, dictamina que la parte que no está conforme con ese convenio tiene que justificar por qué entiende que ese convenio no es válido. Esto podría serlo bien porque sea contrario a la ley, a la moral o al orden público (art. 1.255 del Código Civil), bien porque cuando lo firmó era porque lo hacía por error, o bajo violencia o intimidación o por dolo (art. 1.265 del Código civil), es decir, que no tenía realmente voluntad real de firmarlo, o bien porque las circunstancias que existían cuando firmó el acuerdo han cambiado radicalmente de tal forma que ese convenio ya no responde a la realidad.

Pero, como continúa explicando el Tribunal Supremo en su sentencia, no estaría justificado si simplemente lo que existe es un cambio de opinión sin más; un cambio de opinión que no responde a ningún motivo real en particular. Y esto es lo que entiende que ocurre en este caso, porque, además, ese acuerdo se firmó estando cada uno de los cónyuges asesorado por un abogado.

Por eso, dado que no se alega ni se prueba ninguna de esas posibles causas que justificarían ese cambio de postura, la sentencia entiende que no existe ningún motivo que justifique que el convenio deje de ser un negocio jurídico válido y eficaz.

La firma de un convenio regulador es válida aunque se ratifique ante el juez

Firmar un convenio regulador de mutuo acuerdo y no ratificarlo ante un juez no implica que ese convenio, no sea válido, pues puede llegar a serlo y su contenido puede pasar a constituir el contenido de la sentencia que se dicte en el correspondiente procedimiento de divorcio o de separación.

Por eso, no se trata de una decisión que haya de tomarse a la ligera. Si estás en esta situación, es muy importante que pienses y te asesores sobre si el convenio que vas a firmar recoge fielmente aquellos aspectos que puedes asumir y si las medidas que incluye son justas, proporcionales y sobre todo realistas, y, hazlo sobre todo antes de firmar, porque ese convenio regulador va a marcar la forma en la que vas a tener que guiar tu actuación en el futuro y, quizá después de firmar, ya sea tarde para echarse atrás.

Sentencia del Tribunal Supremo 615/2018, de 7 de noviembre

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