Donación de padres a hijos

En una donación, será el donatario o persona que recibe el inmueble donado la persona que tendrá que hacer frente al pago del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones ( en el apartado de Donaciones), pero como todos sabemos el Impuesto sobre Donaciones es un impuesto que, dependiendo de la Comunidad Autónoma, puede ser muy gravoso o poco.

Con carácter general, en las donaciones, resulta de aplicación la norma de la Comunidad Autónoma donde reside el donatario. Por eso, quienes viven en la Comunidad de Madrid, donde el impuesto está bonificado, tienden a pensar que, reciban lo que reciban por donación, no pagan impuestos o pagan un importe muy pequeño.

Sin embargo, en el caso de un inmueble la norma que aplica es la de la Comunidad Autónoma donde esté ubicado el piso que se dona. Es decir, que si unos padres, residentes en Andalucía, donan a su hijo, residente en Madrid, un inmueble ubicado en A Coruña, el impuesto aplicable será el de Galicia.

Para calcular el impuesto a pagar es obligatorio que exista la relación de parentesco entre el donante y el donatario, así como el patrimonio preexistente de quien recibe la donación. El importe a pagar aumenta cuanto más lejana es la relación de parentesco y cuando mayor patrimonio tuviese quien recibe la donación.

En algunos casos puntuales podría llegarse a aplicar un tipo del 81,6% en el caso de Andalucía (en casos de que no exista parentesco y el patrimonio de quien recibe sea superior a 4 millones de euros) o que el impuesto a pagar esté bonificado en un 99% en caso de primer grado de parentesco (padres a hijos, por ejemplo) en la Comunidad de Madrid.

¿Que coste tiene la donación para el donante?

Son muchos los clientes que fijan su atención en los impuestos que ha de pagar el que recibe el inmueble porque tiene que hacer frente a un pago del impuesto, olvidandose de la persona que dona, que en muchos casos, también tiene que pagar.

Además, una vez adquirido el piso donado, el nuevo propietario tendrá que hacer frente a otros impuestos como, por ejemplo, el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).

Desde la perspectiva del donante, hay que tener presente dos impuestos: el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana o «Plusvalía Municipal».

La normativa del IRPF trata las donaciones como si de una venta se tratase, es decir, que la donación puede generar una ganancia o una pérdida patrimonial en el donante en función del valor del piso.

En este sentido destacamos dos situaciones:

Ganancia derivada de la donación

Si la diferencia entre el valor de adquisición y el valor real en el momento de la donación da lugar a una ganancia (el valor real actual es superior al valor de adquisición), esta ganancia tributará en el IRPF del donante a los tipos del 21%-23% en función del importe de la ganancia generada.

Pérdida derivada de la donación

Si lo que se genera con la operación es una pérdida (porque el valor real actual es inferior al valor de adquisición) esta pérdida no será deducible en el IRPF.

Si bien esta regla podría parecer «asimétrica» -la ganancia tributa y la pérdida no se puede deducir- está pensada para evitar que, en supuestos en los que alguien haya obtenido ganancias patrimoniales en un ejercicio, genere pérdidas «artificialmente» mediante donaciones para compensar las ganancias, evitando de este modo la tributación.

Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana

Este impuesto también conocido como plusvalía municipal que, si bien se encuentra actualmente en una situación de «incertidumbre», porque estamos a la espera de que se apruebe la norma que modifique la actual, la gran mayoría de los ayuntamientos la siguen liquidando.

Este impuesto tiene naturaleza local, por lo que, dentro de unos márgenes fijados a nivel estatal, es cada Ayuntamiento el que establece el impuesto aplicable. El impuesto se calcula sobre el valor catastral del suelo (únicamente del suelo, sin tener en cuenta la construcción) al que se aplica un coeficiente en función de los años en que el donante ha tenido el piso y posteriormente se aplica un tipo que, en ningún caso, puede ser superior al 30%.

Es decir, pagará más plusvalía municipal cuanta mayor antigüedad tenga el piso propiedad del donante. En caso de que el piso tenga una antigüedad de menos de un año (en propiedad del donante), no será necesario pagar el impuesto.

Por todo ello recomendamos que si vas a donar o recibir un piso a través de una donación, acudas a MaldonadoAbogados para que te elabore un informe previo de todos los gastos que has de asumir en la operación y si te interesa esa operación o es más recomendable realizar otra.

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