Nuevo impuesto de Sucesión para las empresas familiares catalanas

 

Parece ser que hasta ahora los poderes públicos estaban por proteger la continuidad de las empresas familiares, ofreciendo por ley una reducción del 95% en el Impuesto de Sucesiones de las mismas, ya se tratara de una sucesión individual o de una sucesión a través de sociedades, por lo que estas quedaban prácticamente exentas de tributar si eran adquiridas por el cónyuge, ascendiente o descendientes, adoptante o adoptado y colaterales del fallecido hasta el tercer grado. 

En concreto la ley hacia referencia a bienes y derechos afectos a una actividadsociedad (participación en entidades) y participación en entidades por personas con vínculos laborales o profesionales.

No olvidemos que en España se estima que 1,1 millones de empresas son familiares, es decir el 89% sobre el total de las empresas, y que su existencia nos beneficia a todos.

La visión empresarial compartida por una familia convierten a este tipo de compañías en el mayor generador de empleo en España.  De hecho, hasta la llegada de la pandemia creaban el 67% del empleo privado, con un total de más de 6,58 millones de puestos de trabajo y son responsables del 57,1 del PIB del sector privado.

Su relevancia traspasa fronteras siendo las empresas familiares las organizaciones con más volumen de facturación y creación de empleo a nivel global. Se estima, de hecho, que en la Unión Europea, hay 14 millones de empresas que son familiares y que generan más de 60 millones de empleos en el sector privado. En otro mercado referente como Estados Unidos, las empresas familiares estimadas ocupan el 80% del entramado empresarial y generan el 50% del empleo privado.

Sin embargo, la recesión a la que nos enfrentamos tras la crisis del COVID19 nos presenta un futuro muy distinto y a la vez incierto en relación al que hasta ahora disfrutábamos. La fortaleza con la que podamos enfrentarnos a este nuevo escenario, dependerá, en buena medida de las medidas que, desde el ámbito público, llámese Unión Europea, Gobierno de España o Comunidades Autónomas, se pongan en marcha para apoyar la supervivencia de estas empresas familiares. Que duda cabe que es imprescindible a las familias y a las empresas con medidas fiscales y de liquidez para que sobrevivan a esta crisis.

Sin embargo, y a pesar de la difícil por la que están atravesando las empresas familiares de este país, el Parlament de Catalunya acaba de realizar una importante modificación al alza del Impuesto sobre Sucesiones que puede suponer el golpe final para muchas empresas familiares en Cataluña.

Ya en en 2014 modificaron el Impuesto sobre Sucesiones en Cataluña, y la bonificación del 99% para los hijos del causante-empresario pasa a ser de una bonificación de entre el 99% y el 20%.

Tras la última reforma, el gobierno de Cataluña  a partir del 30 de abril, aprieta aún más las tuercas a las empresas familiares catalanas y la bonificación pasa a ser del 60% en el mejor de los casos , al 0%  de bonificación cuando se trate de adquisiciones de mas de tres millones de euros.

Pero, además, si antes de esta reforma de abril 2020, los porcentajes de bonificación como hijos que hemos comentado, en caso de aplicarse la reducción del 95% por participaciones en empresa familiar, se reducían al 50%, ahora, con la nueva legislación, pasarán a ser del 0% en cualquier tramo. Es decir, conforme a la normativa vigente hasta ahora, si entre los bienes a heredar se encontraba una empresa familiar con derecho a reducción del 95%, los porcentajes de bonificación aplicables por el hecho de ser hijos pasaban a ser del 49’5% al 10% para el conjunto de la herencia. Con la reforma aprobada, si entre los bienes a heredar en encuentra una empresa familiar con derecho a reducción del 95%, no existirá ninguna bonificación para el conjunto de la herencia por el hecho de ser hijos. Ello implicará, en la práctica, que en muchas ocasiones, en función de la masa hereditaria total, deberemos optar por renunciar a aplicar la reducción por empresa familiar para conservar la bonificación por hijos, y así conseguir una menor tributación.

Y es que Cataluña acaba de recuperar también el coeficiente multiplicador por patrimonio preexistente, abolido en el año 2010. Todos podemos comprender que se pague el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones en función del parentesco con el causante y conforme una escala progresiva (que pague más quien más recibe). Pero lo que nos acerca al abismo, aún más si cabe, es que la cuota se fije no sólo por lo que uno hereda, sino también en función de lo que ha ahorrado.  Es decir, que para el caso de dos hijas que reciben exactamente lo mismo, si una de ellas tiene mayor patrimonio propio que la otra, ésta puede llegar a pagar hasta un 20% más que el otra.

Las consecuencias de que las empresas soporten una fiscalidad muy elevada  en España siempre ha ido en perjuicio de su competitividad, pero los tiempos han cambiado y los resultados de estas medidas pueden ser desastrosos

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