Cuando el progenitor custodio convive con un tercero en el domicilio familiar

Pérdida del uso de la vivienda familiar

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo en su sentencia 641/2018 de 20 de noviembre de 2018, es muy clara sobre los efectos que produce la convivencia del progenitor custodio con una nueva pareja y el uso de la vivienda familiar atribuido en la sentencia de divorcio

Lo primero que hace el Tribunal Supremo es confirmar que la entrada de un tercero en la vivienda familiar es una alteración que hace desaparecer la naturaleza familiar del domicilio, con lo que el progenitor que no habite en la vivienda tendrá derecho a recuperar su parte.

Derecho a recuperar tu parte de la casa

Esta sentencia por fin abre el camino para restablecer la justicia en infinidad de situaciones injustas, de tal manera que si tu ex convive en la vivienda familiar con una nueva pareja, a partir de ahora tendrás derecho a recuperar tu parte de la casa, según establece la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo,

Es decir, que en caso de divorcio, el padre o la madre que viva con sus hijos en la vivienda familiar en régimen de gananciales, si tiene una pareja estable que entra a vivir en esa vivienda, perderá el derecho a su uso como vivienda familiar. Lo que significa que una vez liquidada la sociedad de gananciales, el cónyuge tendrá que abandonar la vivienda.

Pasos a seguir

Lo primero que tenemos que hacer es demostrar que nuestro o nuestra ex convive con otra persona en la que antes era nuestra casa, porque en todo procedimiento judicial se necesitan pruebas y, por tanto, acreditar esta nueva convivencia será fundamental para poder conseguir una modificación de medidas.

Como demostrar que tu ex vive ahora con su nueva pareja en tu antigua casa

1.- La vía más efectiva, aunque costosa, es el informe de un detective privado que demuestre a través de un seguimiento continuado de aproximadamente una semana que ese tercero reside habitualmente en la vivienda que constituyó el domicilio familiar.

2.- A través de los testimonios de vecinos o el portero de la finca que realicen declaraciones que acrediten esta convivencia.

3.- Iniciado el procedimiento, podría interesarse en la propia demanda que se requiera a la parte contraria para que aporte certificado de padrón o se realice averiguación domiciliaria por consulta a través del Punto de Encuentra Judicial.

4.- En la demanda podremos, si conocemos la identidad de ese tercero, citarle al acto de la vista como testigo, para que declare sobre esta circunstancia; al igual que las partes, que podrán ser interrogadas sobre estos extremos. A través del examen de los menores, mayores de 12 años, podremos preguntarles con quién viven en su casa.

5.- Finalmente, podremos disponer de cualquier otro medio de prueba válido en derecho: correos electrónicos intercambiados entre las partes, comunicaciones a través de WhatsApp

La reciente sentencia del Pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo supone la tercera vía para recuperar la vivienda, y sienta jurisprudencia en relación que “la entrada de un tercero” en una casa, es decir, una nueva pareja de un padre o madre divorciado, hace desaparecer el carácter familiar del inmueble. Por ello, el progenitor custodio pierde el derecho de uso de la casa por servir en su uso “a una familia distinta y diferente”.

Hasta ahora existían dos vías para recuperar la vivienda familiar en el caso de que el o la ex viviera en ella con los hijos: la custodia compartida y esperar a que los hijos fueran mayores de edad. Ahora existe una nueva y tercera alternativa, que ya venía siendo reivindicada por la sociedad y que evita de esta manera el abuso de derecho que se ha producido a lo largo de los años, además de proteger a la persona que no habita en esa casa, que en muchas ocasiones debía esperar hasta casi veinte años para poder disfrutar de su vivienda o liquidar la sociedad de gananciales, hasta que el hijo menor cumpliera la mayoría de edad.

Ahora, acreditando que en la casa vive un tercero, no se puede decir que es vivienda familiar una casa que no sirve ya para los fines de un matrimonio que ha terminado, por lo que no tiene sentido que los hijos comunes y el progenitor que tenga la custodia, que vive con ellos, sigan manteniendo el uso de una vivienda que ya no sirve a los fines establecidos.

Solamente habitarán en la casa designada para ello los hijos, la expareja y su nueva pareja el tiempo estrictamente necesario para liquidar la sociedad de gananciales, es decir, para vender la casa, o para que uno de los dos compre la otra parte de la vivienda a la su ex.

Para poder recuperar la vivienda, los progenitores no custodios, es decir, que no habiten en la vivienda familiar, podrán interponer un procedimiento de modificación de medidas alegando que las circunstancias habidas y tenidas en cuenta en su momento por el juzgador para la determinación del uso y disfrute del inmueble a favor de los hijos han cambiado de manera significativa. Esto es así porque habría desaparecido la naturaleza familiar del domicilio, lo que permitiría eliminar el rigor del artículo 96 del Código Civil.

Esta nueva vía para desbloquear el uso de la vivienda familiar se suma a las ya existentes dos alternativas: la primera, solicitar el régimen de guardia y custodia compartida, según el artículo 92 del Código Civil, en el que según tiene establecido la jurisprudencia, no existe un único domicilio familiar, sino dos; y la segunda, esperar a que los hijos cumplan la mayoría de edad, que, según el artículo 96 del Código Civil, equipara la situación a que no hubiera hijos de por medio, ya que, cuando los hijos son menores, la vivienda se les atribuye a ellos, pero cuando cumplen la mayoría de edad esa situación desaparece.

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