Las pensiones de alimentos a los » ninis» pueden dejar de ser obligatorias

Los ninis, también conocidos como los estudiantes eternos van a tener una razón más para encontrar trabajo tras una sentencia que acaba de publicar el Tribunal Supremo abriendo la puerta a que las pensiones de alimentos de los hijos mayores de edad puedan dejar de ser obligatorias si resulta que estos tienen una mala relación con el progenitor que les está costeando la ayuda.

Un poco de historia del término «Nini» para contextualizar la sentencia.

Desolador que el 23,7% de los españoles de entre 15 y 29 años se encuentren en esta situación, según el último informe Panorama de la Educación de la OCDE. Por desgracia, España es el país europeo con el porcentaje más alto de ninis, casi ocho puntos por encima de la media de los países desarrollados (15,8%).

Por ello ahora los hijos tardan más tiempo en abandonar el hogar familiar para crear su nuevo hogar y conseguir la independencia personal y económica.

Razones como las crisis económicas, el incremento del paro y los problemas para encontrar un puesto de trabajo se suman para dar lugar a ese retraso de los hijos para salir del hogar familiar y no tener la dependencia económica de sus padres. Precisamente, uno de los problema más graves de la crisis económica que asolo al país desde el año 2007 se centra en la gran cantidad de familias en las que no tenían trabajo ninguno de los habitantes de ese hogar, lo que obligaba a los ascendientes que cobraban algún tipo de pensión a subvenir las necesidades de aquellos.

Pero incluso, se da la paradoja de que los que tienen algún tipo de trabajo tampoco pueden abandonar el domicilio familiar, porque sus sueldos suelen ser bajos en las primeras ocupaciones laborales y ello determina que los hijos no puedan afrontar los costes económicos de una vida independiente y optan, también, por dedicar sus ingresos a cubrir sus gastos de ocio personal ya que en muchos casos resulta imposible afrontar conjuntamente los gastos necesarios como la hipoteca para comprar un inmueble, los gastos mínimos de luz, agua, etc y los de las necesidades mínimas. Con ello, los datos sobre este retraso en abandonar el hogar familiar están llegando en muchos casos hasta más allá de los 30 años, porque no se encuentra trabajo por los hijos, y en otros casos porque se prolonga la terminación de las carreras universitarias, lo que también retrasa la mudanza del domicilio paterno. Pero no olvidemos que la terminación de las carreras no significa poder abandonar el domicilio familiar, sino que es aquí donde empieza un largo camino para encontrar empleo, y que puede prolongarse años y años, dándose muchos casos de hijos con más de 30 años que siguen viviendo con sus padres por no poder vivir por sí mismos. Este problema se agrava en los casos de separaciones o divorcios en los que la pareja se rompe y se incrementan los gastos de ambos progenitores, ya que cuando hasta el momento de la ruptura solo hacía falta un hogar ahora hacen falta dos y en muchos casos quien trabaja debe pasar una pensión compensatoria a quien no lo hace, lo que conlleva que los gastos se incrementen y que los padres divorciados tengan menos recursos con los que subvenir las necesidades de sus hijos. Por ello, los alimentos a los hijos no se extinguen por la mayoría de edad, sino que la obligación se extiende hasta que los hijos alcancen la suficiencia económica, siempre y cuando la necesidad no haya sido creada por la conducta del propio hijo.

Hasta cuando tiene derecho el hijo a obtener la prestación por alimentos?

En principio, mientras se mantenga la necesidad de estos alimentos y siempre que la conducta del hijo mayor de edad sea la adecuada para mantener este derecho, habida cuenta que si la conducta es negativa los padres no tendrán que mantener este derecho por la conducta pasiva de los hijos mayores de edad. Es decir, los padres no se convierten en unos obligados permanentes al mantenimiento de las necesidades de los hijos, sino que una vez alcancen los 18 años ello se verificará si los hijos hacen lo posible para merecerse ese derecho y si o llevan a cabo sus obligaciones de estudios o buscan puestos de trabajo con los que poder afrontar sus gastos.

Hay que probar que existe una conducta adecuada del hijo mayor de edad para poder tener derecho a percibir la pensión

No se trata, pues, de fijar una edad a partir de la cual se extinga el derecho a la pensión alimenticia, sino de poder probarse si existe conducta adecuada del mayor de edad de poder tener derecho a percibir la pensión por ser imposible subvenir sus necesidades por sí mismo.

Al hilo de esto el pasado 19 de febrero la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo en su Sentencia 104/2019 ha puesto fin a casos tan insólitos de padres que tienen que seguir pagando mes a mes importantes cantidades de dinero a hijos que rozan la treintena y que ni siquiera les dirigen la palabra.

Son muchos los que consideran que esta es una sentencia justa y coherente. Si un hijo mayor de edad tiene derecho a una pensión de alimentos por la relación familiar que existe, es lógico que el hijo tenga que cuidar esa relación familiar. Si rechazas tener ese vínculo, si no quieres saber nada de la persona que te está pagando la pensión, lo coherente es no recibir de ella una pensión.

En este caso en concreto, el Tribunal Supremo ha considerado que la negativa de dos hijos mayores de edad (de 20 y 25 años) a relacionarse con su padre durante años «era una decisión libre de estos que debía calificarse como una alteración de las circunstancias de verdadera trascendencia por sus repercusiones en el ámbito personal de los implicados».

Deberá probarse la ausencia de relación

Esta sentencia, sentará jurisprudencia y resolverá esta llamativa deficiencia que se produce tras algunos procesos de divorcio

Para ello, debemos probar la ausencia de relación familiar, con familiares que sean testigos de esta situacion o el burofax enviado al hijo advirtiéndole de que, si no retoman la relación, tomará medidas judiciales oportunas….etc

Está falta de atención y desapego por un padre «ya se está llegando a considera como maltrato psicológico en las causas de desheredación y empezará a aplicarse en las pensiones alimenticias siempre que vayan a la cuenta de beneficiarios mayores de edad.

Falta de aprovechamiento de los estudios

A día de hoy, el Código Civil establece que los padres deben seguir proporcionándole la manutención a sus retoños hasta que estos sean independientes económicamente sin especificar ninguna edad (sí, en teoría podrían estar obligados a pagarle la manutención al hijo de 50 años). Por manutención no sólo se entiende la alimentación, sino también los gastos derivados del vestido, la asistencia médica o los estudios.

Eso sí, según los artículos 152.3 y 152.5 del Código Civil, si la falta de ingresos del hijo proviene de una «mala conducta o falta de aplicación al trabajo», se podría revisar esa ayuda, ya que el hijo no está mostrando ningún interés por formarse o entrar en el mercado laboral.

De hecho, otra Sentencia del Supremo del pasado 14 de febrero así lo ha determinado también. El dictamen judicial 95/2019 decidió eliminar la pensión de alimentos de un hijo mayor de edad por falta de rendimiento académico y limitar a un año la pensión de 200 euros al mes de su hermano, también mayor de edad, por «su falta de aprovechamiento en los estudios. El hecho de no haber accedido al mercado laboral, ni siquiera de manera temporal le lleva si no a dejar sin efecto la pensión, sí a limitar la misma en un año desde la fecha de la sentencia […]», explica la sentencia. Este último hijo no había conseguido pasar de 2.º de Bachillerato desde 2014 a 2017, y aún así conservó la pensión un año más.


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